NUESTRAS RELACIONES INTERPERSONALES Y EL AMOR.
Alguna vez fui niño. y mi modo de hablar, mi modo de entender las cosas,
y mi manera de pensar eran los de
un niño.Pero ahora soy una persona adulta, y todo eso lo he dejado atrás.
Cada ser humano es un
mundo en sí mismo. Es por esa razón que la comunicación y la convivencia entre
seres humanos de poco nivel evolutivo son muy difíciles. Un síntoma del
nivel de evolución de cada persona es la capacidad de entender y de demostrar con
acciones ese entendimiento, de las diferentes formas como cada ser humano
percibe su realidad, con la circunstancia de que varios seres humanos pueden
llegar a conclusiones similares a partir de percepciones diferentes y de
procesos muy diferentes de los nuestros, para evolucionar esa percepción.
Ejemplos de lo anterior son: los
fanáticos religiosos que no aceptan otras formas de buscar a Dios sino solo en
lo que ellos creen. Los políticos con ideas de extrema, derecha o izquierda.
Los varones que no aceptan a las mujeres, por ser mujeres y las discriminan.
Los que se creen superiores a otros por el color de su piel, o por sus títulos
académicos, o por sus logros profesionales. Los que no aceptan otras opiniones
y desconocen el dialogo pacifico. Los que son inseguros de sí mismos, los que
tienen baja autoestima y pretenden compensarlo imponiendo sus puntos de vista
con ofensas. Los que no aceptan críticas bien intencionadas. Los que guardan
rencor y no perdonan, les cuesta trabajo aceptar las opiniones de quienes los
han herido, aunque hubiera sido sin intención…. etc., etc.
El resultado es un comportamiento que se le llama hipocresía.
Sin embargo, cuando se le da al SER el
estímulo para que desarrolle su interior y le damos fuerza a sus valores
espirituales, el resultado es un SER de valores más firmes y muy sólidos porque aunque sus
manifestaciones sean diferentes, la esencia de su motivación es la misma
que la de todos, esa esencia es la energía divina adentro de su corazón, y esa
esencia es la misma en todos nosotros, aunque en apariencia actúen u opinen
diferente a nosotros; sean hombres o sean mujeres, profesionales o no, pobres o
ricos. Sin embargo y aunque actúen diferente a nosotros, se logran seres mucho más
éticos y coherentes en sus relaciones.
El EGO no es bueno ni es malo,
simplemente Es y cumple una función muy definida.
Lo que se debe tener muy claro cuando se
inicia el camino de búsqueda hacia Dios es: Primero que existe y es real.
Segundo que es un ente diferente de nuestro propio Ser. El EGO desaparece
cuando abandonemos nuestro vehículo biológico, porque allí para el EGO termina
su razón de existir.
Es
muy importante que aprendamos a diferenciar el EGO de nuestro propio SER.
El EGO toma
preeminencia, cuando se estimula de manera descontrolada el desarrollo del
sistema competitivo de tener beneficio
personal a costa del prójimo.
Podemos tener
dinero, tener un buen apellido, una excelente profesión; ahora bien, cuando nos
sentimos superiores a los demás por ese apellido, por ese dinero, por esa
profesión y siempre tratamos de tener beneficio a costa del prójimo como
prioridad y sensación de superioridad; es cuando el EGO se aloja de manera
incontrolada en nuestra mente, tomando control de los diferentes yoes: somos un
yo en el trabajo, un yo distinto en casa, un yo con los amigos, etc...
Entonces, ese EGO enmascara nuestro verdadero YO, NUESTRO SER, y hace énfasis
solo en lo que nuestros sentidos perciben del mundo material, haciendo caso
omiso del mundo espiritual al que realmente pertenecemos como SERES
ESPIRITUALES QUE SOMOS.
Nuestro
despertar espiritual es tomar conciencia clara de que somos un Alma, diferente
de ese EGO; que esa Alma es energía, y que Dios habita en esa Alma como una
Energía Vital dándonos la existencia y conectándonos con el Universo.
La gran masa del género humano vivimos esclavos y nos creemos libres, solo porque no hemos despertado nuestra conciencia. El común y corriente de los seres humanos estadísticamente nos encontramos en un nivel muy bajo de vibración espiritual, agregándole el inconveniente de que, muchos de nuestros semejantes ni siquiera consideran que Dios existe, o si lo hacen es más como una creencia mitológica que la certeza de una verdadera realidad que hayan experimentado.
En general, para el género humano contemporáneo solo es verdadero lo que le dice la ciencia, y a través de los medios. Nada cuestionamos, nada analizamos, nada evaluamos, nunca nos preguntamos cual de nuestras acciones o palabras generan dolor o humillación en nuestro hermano; solo buscamos nuestra comodidad al menor precio posible sin importar quién paga…. Pero que no sea yo (y no hablo de dinero). La gran masa de nuestra civilización contemporánea somos Individuos que no trascendemos nuestra existencia, porque carecemos de valores reales, ( o porque todavía dependemos de resolver nuestra necesidades primarias, lo que nos coloca cerca del mono y muy lejos del homo sapiens) quizá por lo esclavos que somos; por eso somos manipulables por un salario, por una bandera o por una medalla… o por ser CEO en una gran corporación aunque sepamos que esta genera ganancias a costa del dolor o de la esclavitud de los propios hermanos. Insisto: Falta de Valores Reales, y Verdaderos. Valores que estén en el Orden de Dios. En particular en nuestra familia, no respetamos a nuestros hermanos, no respetamos su espacio, sus sentimientos, sus opiniones, estamos convencidos de que solo lo que cada uno hace o piensa es lo correcto y además infalible, el problema es que no nos amamos lo suficiente y solo queremos imponer NUESTRO PROPIO EGO. Así, la frecuencia a la cual está vibrando nuestra alma está muy lejos de la frecuencia en la que vibra esa energía que nos da la vida, que llamamos Dios, en quien decimos creer, pero a quien no le creemos.
Sin embargo, Yo les aseguro que Dios es
tan real, que forma parte de Uds. mismos, y sin su intervención, ninguno de
nosotros hubiera podido jamás existir. Por tanto, para descubrirlo a ÉL en
nosotros debemos incorporar toda una actitud de vida nueva para cumplir libremente
esas normas del Dios nuestro en cada una de nuestras acciones de cada día de
nuestra existencia, especialmente con nuestra propia familia que es
por donde deberíamos empezar, no importa si somos profesionaleds, logrado
progreso económico o social más que
otros miembros de NUESTRA FAMILIA. Sin importar las características de cada uno de nuestro
hermanos, debemos aceptarlos tal y como son. (Esto debería ser reciproco).
Así, al final, si actuamos en
consecuencia con la búsqueda de ese Dios que tanto predicamos, la relación entre hermanos que se respetan
mutuamente aunque sean diferentes se podria denominar PAZ ENTRE
HERMANOS. Hemos alcanzado nosotros, esa
armonía, al menos a nivel familiar? Dejemos atrás esa historia y hagamos de cada uno de nosotros UN NUEVO SER HUMANO, que irradie luz, armonía y paz a quienes nos rodean… con una condición: No se lo digamos a nadie, solo hagámoslo y amémonos unos a otros como nos enseñó el maestro Jesús:
EL AMOR. Es la más sublime
manifestación de la energía de Dios en nuestra alma, cuando despertamos nuestra
consciencia de quien somos, para
ascender hacia la experiencia de Dios por medio del servicio a los demás sin
condiciones.
Los invito a hacer la voluntad de Dios, para
eso solo debemos escuchar su palabra y obedecerla.
Escuchemos el mensaje de Jesús, que es
palabra de Dios.
“Un
solo mandamiento os doy: amaos los unos a los otros como yo os he amado”.
Y como nos ha
amado el Maestro?
SIN
CONDICIONES. ¡!
¡Pongámoslo en práctica!
Por
eso cuando los invito a SER Luz, Armonía
y Paz, es para que seamos instrumentos
de Dios irradiando esa energía que llamamos amor, empezando por nuestra propia
familia, con nuestros hijos para ser su guía y su maestro NO SU JUEZ.
Pero no se trata de amar a los hijos, o
de amar a la pareja... eso es fácil!. Se
trata de amar al desconocido, amar al despreciado, amar al desafortunado, amar
al antipático; (amar al hermano que es diferente a mí, amar a la hermana que es
mujer, amar al hermano que no es ejecutivo, amar al hermano que no tiene bienes
de fortuna). Amar es no desear el mal, es buscar siempre que nuestras obras generen
un beneficio para nuestro hermano. Buscar en fin que nuestra vida sea Servicio
a mis Hermanos, servicio a mi madre
anciana, darle a mis hermanos el valor que se merecen y mostrarlo, no
humillarlos, no menospreciarlos. Ósea servicio a otros en un 90% y solo un 10 % que
sea Servicio a mí mismo. No hay otra manera de que nuestra familia tenga un
cambio evolutivo positivo, y salga de ese hueco de ignorancia espiritual en la
que estuvimos sumidos por un tiempo. Esta es la condición: servicio y respeto,
todos somos iguales y tenemos los mismos derechos. Si aprendemos
a amar en nuestra familia, más fácil podremos amar al resto de nuestro
prójimo.
Allí está todo resumido: si amamos a
nuestro hermano, seremos humildes y no lo manipulamos, no le pedimos favores
para utilizarlo a nuestra conveniencia.
Esa energía del amor desinteresado es la ley de la vida en el orden
de Dios. Sólo cuando las obras del hombre son desinteresadas, él está viviendo
conscientemente en Dios. Todo lo demás está relacionado con el hombre, con la
propia persona, y no tiene relación con Dios, que es la Unidad universal y el
altruismo. Quien sólo sirve a su hermano ( a su madre, a su hijo, a su amigo) para ser recompensado por él, ya tiene su
recompensa y no recibirá recompensa alguna de Dios.
La energía del amor de Dios es oración celestial. Quien ama a Dios,
es aquel que escucha y obedece su voluntad, entonces también amará a su
prójimo; Pero quien dice: "yo amo a Dios”, y está en contra de su prójimo
( no lo perdona, lo juzga, lo abusa…etc.), no está amando a Dios, y sus
palabras no están llenas del amor a Dios. Son palabras vacías, egoístas, que no
dan fuerza alguna a lo que expresan. En cambio, quien ama desinteresadamente a
su prójimo también está amando a Dios, y con ello está en oración con la fuerza
más elevada, la experiencia de Dios.
Quien ha aceptado a su hermano y lo ha
acogido en sí mismo, quien lo ama de corazón y desde su yo interior, ve la
imagen y semejanza del Padre, el cual es el amor, la sabiduría y la fuerza, en
cada uno de sus hermanos, y de las criaturas que nos rodean.
-
Si amamos a nuestra hermano, le escuchamos, valoramos sus buenas acciones y
apoyamos su autoestima.
-
Si amamos a nuestra hermana, no
invadimos su espacio y su hogar de manera abusiva en inconsciente, no la
descrinamos por ser mujer.
-
Si amamos a nuestro hermano, lo
valoramos por lo que ES, no por lo que posee.
-
Si amamos a nuestros hermanos no los
ponemos a trabajar gratis para nuestro beneficio, y le damos la compensación
justa.
-
Si amamos a nuestro hermano no tomamos ventaja
de su necesidad, no lo manipulamos.
Por lo tanto si amamos a nuestro hermano y hacemos
la voluntad de Dios, y así, nos convertimos en Seres de luz, y Los seres de luz
no preguntan acerca de la forma del Padre; son su manifestación, son forma del
Padre, e irradian lo que Él es: Amor, Sabiduría, Fuerza y Vida.
Todo lo que Es y Es puro, se mueve en la corriente de Vida que es
amor, y es Dios. Como verán, queridos hermanos, toda absolutamente toda la
voluntad de Dios está contemplada en el mandamiento del amor. Cuando cumples
este mandamiento necesariamente terminas por tener los dones del Espíritu
Santo. No hay salida. Una vez que poseas esos dones, la comunicación con tu Yo
Interior está garantizada, y empezaras a tener esa experiencia de Dios que
andas buscando.
Si por el contrario, tu corazón está
poseído por el rencor, (por los errores que cometió mi
padre o mi madre, porque no me amaron cuando era niño), por la avaricia (porque para mí vale más el dinero que el bienestar de mi
hermano, porque creo que yo sin dinero no
valgo nada, porque tengo miedo de quedarme sin dinero) por el
egoísmo ( porque primero debo atenderme a mí y para los demás, si sobra)… etc.
Estas emociones ponen a vibrar tu alma en una frecuencia en la que no puedes
escuchar a Dios aunque el este allí buscándote para comunicarse contigo.
Insistir en estas conductas es como si trataras de sintonizar una emisora de
FM, con el dial de AM.
Hermanos: Observando el comportamiento de cada uno de Uds. y el
mío propio, asociado a nuestras relaciones de hermanos bilógicos, he sentido en
mi corazón que debía hacer este escrito, con la mejor intención de reflexionar;
mas nunca de juzgar o de mal criticar. Por encima de todo lo que aquí expreso
es para invitarlos a que esas situaciones de discusiones y malentendidos NO se
vuelvan a presentar entre nosotros. Entiendo, claro está, que existe la fuerza
de la libertad, y del libre albedrio; así
cada cual es libre de tomar las acciones que considere sin que nadie lo juzgue.
Solo que así el camino de la evolución espiritual hacia DIOS será más lento, de acuerdo a la decisión de cada cual.
COROLARIO. CORINTOS. 1.13. Si
no tengo amor, de nada me sirve hablar todos los idiomas del mundo, y hasta el
idioma de los ángeles. Si no tengo amor, soy como un pedazo de metal ruidoso;
¡soy como una campana desafinada! 2 Si
no tengo amor, de nada me sirve hablar de parte de Dios y conocer sus planes
secretos. De nada me sirve que mi confianza en Dios me haga mover
montañas. 3 Si no tengo
amor, de nada me sirve darles a los pobres todo lo que tengo. De nada me sirve
dedicarme en cuerpo y alma a ayudar a los demás, si no tengo amor.
4 El que
ama tiene paciencia en todo, especialmente con el desvalido, y es siempre amable. El que ama no es envidioso, ni se cree más
que nadie.
El QUE AMA PERDONA SIEMPRE. No es orgulloso. No es grosero ni egoísta. No se enoja por cualquier cosa.
EL QUE AMA No se pasa la vida recordando lo malo que otros le han hecho.El QUE AMA PERDONA SIEMPRE. No es orgulloso. No es grosero ni egoísta. No se enoja por cualquier cosa.
EL QUE AMA valora las cosas buenas que otros hacen. Respeta los
sentimientos de otro. RESPETA SU ESPACIO, Y NO SE LO INVADE AUNQUE SEAN
FAMILIA.
GERARDO GALLO./
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